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La Coctelera

Categoría: Entrevistas

Adam Zagajewski

Le entrevisté el pasado mes de abril, en el festival de poesía Cosmopoética, que se celebra cada año en Córdoba.

Para mí, es un monstruo. Sus libros de poesía son sobrecogedores. Luego tiene una especie de diario/novela, En la belleza ajena, absolutamente maravilloso. Ahora están saliendo en Acantilado ensayos y curiosidades.

Adam Zagajewski nació en Polonia en 1945, por lo tanto, bajo el régimen comunista. Y esto, lógicamente, marcó y marca su vida.

Personalmente, he aprendido que los escritores que vienen de paises que fueron comunistas, son parcos en palabras cuando no desagradables de entrevistar. Si encima son poetas, peor. Porque dan por hecho que el periodista al que se enfrentan desconoce su obra. Y si encima necesitan traductor, que suele ser lo normal porque no hablan inglés o sólo lo chapurrean, pues peor. Ante su mirada eres un insecto, un insecto europeo, inculto, demasiado joven, acunado por una vida cómoda y occidental.

Pero Zagajewski es cercano. Mucho. De hecho, su actitud me sorprendió sobretodo porque chocaba con la profundidad de lo que escribe. De pronto se me acercó mientras desayunaba, ya que estábamos en el mismo hotel, y a los pocos minutos me propone, ya que ve que nos entendemos bien en inglés, hacer la entrevista mano a mano, sin traductor. Y lo que empieza siendo un diálogo fácil de preguntas y respuestas, termina siendo una charla, una conversación. Así que, aunque aquí aparezca como eso, como un algo ordenado donde la pregunta precede a la respuesta, la realidad no fue así.

Yo llevaba preparadas una serie de preguntas relacionadas con su poesía, pero eran preguntas muy rebuscadas, y como siempre que termino sintiéndome cómoda con un autor, terminé curioseando, queriendo saber el "andar por casa", olvidándome de terminologías, teorías y conceptos, y llevando la conversación al suelo, al tú y yo.

Estábamos tomando café. Observaba mi libro, manchado, usado, demasiado abierto y arrugado, escrito por él. En mitad de la conversación, el cámara empieza a grabar. Yo no entro en plano, pero seguimos conversando.

¿De dónde surge un poema?

Algunos de mis poemas surgen de un momento de lo que yo llamaría iluminación, pero sin exagerar. Es un momento en el que de pronto el poema aparece ante ti como una posibilidad. Puede ocurrirme en un tren, mientras paseo por la ciudad, o cuando estoy sentado en mi habitación. Pero de ese momento al poema final, hay un largo camino. La mayoría de las veces ni siquiera me veo capaz de escribirlo. Es una idea, el germen del poema, el principio, que no es una idea en el sentido intelectual de la palabra, sino que es una idea en el sentido de que imágenes sensuales se mezclan con propuestas intelectuales. Pero es algo más sensual que intelectual.

¿Y cómo sabe que eso será el germen de un poema?

Algunas veces, el momento en que nace el poema es muy fuerte, y entonces me digo: “sí, esto será un poema”, pero otras veces no es tan fuerte, es sólo la mitad del camino y entonces, por supuesto, no sé si terminará bien o no. Es un proceso muy delicado el que va desde ese primer momento hasta que se llega al poema, porque puedes perderlo. Es como una imagen del poema que tienes en la cabeza y puedes perderla fácilmente. Cada poeta tiene sus técnicas para arreglar estas primeras ideas. Simplemente escribirlas, palabras, frases, asociaciones… yo no puedo esperar mucho tiempo, no puedo tardar dos meses, tengo que escribirlo en seguida

La prosa de Zagajewski es tan dura, tan sincera y tan limpia, que uno no se imagina cómo puede saber si esa idea terminará en prosa o poesía. ¿Cómo lo sabe usted?

La diferencia entre escribir poesía y prosa está en el grado de concentración. La poesía es una sustancia más concentrada. La prosa, o la prosa narrativa, para mí no está tan lejos de la poesía, pero es como el café. Tú puedes tomarte un café muy fuerte, muy negro, como un expresso, o puedes tomar café americano. Así que la prosa es como el café americano y un poema es un expresso.

Siempre pregunto qué leyó un escritor consagrado, cuál fue su educación sentimental.

Mis primeros maestros fueron poetas polacos, luego rusos, alemanes, franceses… y mucho más tarde descubrí a Machado, Antonio Machado. Entonces se convirtió en uno de mis poetas favoritos.

¿Qué se necesita para leer o escribir poesía? ¿Un sueldo fijo? ¿Drogas? ¿Tranquilidad o intranquilidad mental?

Para leer poesía no se necesita un lugar tranquilo, sino más bien un espíritu tranquilo. Un momento de tranquilidad en nuestro alma. A mí me gusta leer poesía llevándome un libro de paseo por la ciudad. Me gusta leer en pequeños libros que puedas meter en un bolsillo, no me gustan esas enormes ediciones que pesan una tonelada. Me encantan los libros pequeños que los llevas y los abres sentado en un banco, o cuando paseas y te apoyas en una valla y lees diez o quince minutos. Esta es la mejor forma de leer, esos pequeños momentos de lectura muy concentrados. A veces es más fácil leer un poema en un parque que en tu habitación, no sé por qué. Supongo que porque estás liberado de tu pasado, liberado de otras cosas que tienes que hacer, así que para mí ese es el momento perfecto para leer.

¿Y usted tiene manías concretas para sentarse a escribir? ¿Escucha música? ¿Lee algo concreto? ¿Mira por la ventana?

Para escribir necesito un lugar silencioso, por supuesto. No podría escribir escuchando las peleas de los vecinos o su rock and roll. Yo sí escucho música, sobre todo música clásica. Creo que todo el mundo que escribe tiene sus rituales conectados a la escritura. Los míos son muy simples, me hago té fuerte, esto es un poco japonés, pero lo mío no es tan ceremonioso como el ritual japonés. Pero sería muy difícil para mí escribir sin mi té, sin todo ese aparatus de preparación: sin mi mesa, mis libros favoritos… así que sí, tiene que haber ciertas condiciones que necesito para ponerme a escribir.

Escucho música cuando me voy a preparar para escribir. Necesito dos o tres horas de calentamiento para prepararme para escribir, y la música me ayuda mucho. Es música clásica, desde Bach, Shostakovich, Gustav Mahler… también escucho música española, tengo un amigo que me envía discos de música española.

"Estravagario", el nombre de nuestro programa, es una palabra inventada por Neruda. ¿Cuál es su relación con Neruda?

Tengo una relación mixta con Neruda. Hay muchos poemas que adoro, pero viniendo de un país comunista, tengo algunos problemas con su compromiso político, porque nosotros los que conocimos el estalinismo en nuestras propias carnes, nunca entenderemos cómo se puede ensalzar a Estalin. Porque yo, aunque era un niño, conocí muy bien lo que era el Comunismo. Así que tengo una batalla política con Neruda, pero reconozco que su poesía trasciende la política, por supuesto, y adoro su exaltación del mundo, eso es algo que me gusta mucho de Neruda.

¿Cree que el escritor está obligado a mantener un compromiso político?

Esa es una pregunta muy complicada. Creo que cuando un escritor está sometido a un régimen totalitario, sí. Pero en democracia, es muy difícil, por un lado está bien mantener un compromiso político, pero por otro, es un estado demasiado fácil, que puede llevar a demagogias. Creo en la defensa de las opiniones políticas, pero siempre secundadas por una situación concreta y difícil de mantener. No sé. Es una pregunta muy difícil de contestar.

Adonis

El poeta Adonis es uno de los eternos candidatos al Premio Nobel de Literatura. Es un hombre bajito, moreno, de pelo rizado y ensortijado y maneras lentas y suaves. Nos encontramos en el patio andaluz del hotel Conquistador de Córdoba, antes de que él de una charla sobre poesía en un mercado de abastos la ciudad. Es la estrella de este año de Cosmopoética, un festival en el que cada año en esta ciudad se reúnen poetas de todos los países, edades y estilos. Desde El premio Nobel Derek Walcott, a Juan Gelman o Mark Strand

"La poesía española es la más importante de Europa y del resto del mundo"

¿Cómo era su vida en Siria?
En verdad... en verdad no he vivido en mi pueblo natal. Me marché de mi pueblo cuando tenía 13 años, así que ahora intento conocer ese pueblo con mis recuerdos, así, con mis recuerdos, como una parte esencial de mi vida en ese pueblo... Lo que siento ahora es que no he tenido una infancia, que no he conocido la infancia. Nací como un hombre adulto, es decir, directamente en el campo, directamente con los árboles, en contacto directo con la montaña... Formando parte de la naturaleza, así que no he vivido nunca una infancia como cualquier persona, en una ciudad o en un pueblo de hoy en día. Es decir, que formaba parte de la naturaleza, y quizá eso me haya dado... me haya abierto con más nitidez el espacio de la escritura poética.

¿Por qué y cuándo empezó usted a utilizar el pseudónimo de Adonis?

Cuando tenía 14 ó 15 años escribía textos y se los enviaba a periódicos y revistas de la época, pero ningún periódico ni ninguna revista publicaba ninguno de esos textos, así que me enfadé con aquellas revistas, y un día, por casualidad, leí en un periódico la leyenda de Adonis, leí como había sido amado por Istar, cómo un día había ido al bosque a cazar, y cómo lo había sorprendido un jabalí, que terminó matándolo. Y cómo después su sangre se convirtió en una flor, en la anémona, que todo el mundo conoce. En el Líbano, de donde soy, tenemos el río Adonis, todo los años el agua de ese río se vuelve rojo, sin duda rojo porque la terra es roja. Y todo eso a mí me ha... me impresionó y me tocó muy fondo esa leyenda, y pensé que aquellas revistas y aquellos periódicos eran los jabalíes que intentaban matarme y de ahí el psuedónimo Adonis, como homenaja a Adonis. Y efectivamente escribí textos firmados como Adonis, y todo el mundo me publicó como Adonis. Y así fue como me convertí en Adonis y como todo el mundo me conoce con ese pseudónimo. Esa es la anécdota de este nombre.

¿Qué tipo de poesía le interesa? ¿Cuál sería el general el modelo de poesía que le interesa?

Sin duda me interesa la poesía en general. Pero creo que la poesía no existe sólo en los poemas tradicionales, sino que la poesía existe en el amor, en la amistad, en la vida cotidiana, en la naturaleza... Nuestro mundo imaginario es
un mundo poético. Lo que me interesa en la poesía, o los poetas que más me interesan son los que intentan crear siempre nuevas imágenes del mundo. Es decir, los que intentan ir más allá de lo que vemos. Y los demás poetas que intentan únicamente permanecer delante de este mundo, hablando de él, haciendo reproducciones de él, los que se quedan en la descripción, esos me interesan menos. Los que me interesan son quienes intentan crear una nueva imagen del mundo, es decir, quienes intentan cambiar el mundo y crear otro mundo más grande, más humano, etc. Y en ese sentido veo... creo que estoy del lado de Rimbaud, más bien.

¿Hay algun poeta español que le interesa en ese sentido o bien tiene opinión de algún poeta español?

Me interesa la poesia española porque me parece la poesía más importante de Europa y de todo el mundo, así de claro, pero conozco... debo decir dos cosas: debemos conocer la poesía en su lengua materna, y por desgracia no conozco la lengua española, y conozco esa poesía a través de la traducción francesa, y creo que la poesía pierde mucho con la traducción. Dicho eso, creo que la poesía española que he conocido en su traduccción francesa es una poesía muy grande. Podría mencionar por ejemplo a Lorca, nombrar a... Jorgue Guillén, no sé si pronuncio bien los nombres... también a otro... No me gustan los grandes clásicos.. ¿Sabe? Por desgracia, por desgracia siempre me olvido de los nombres, pero quien me gusta de verdad es Lorca. Lorca es mi preferido de todos los poetas que he leído traducidos. Y me disculpo de verdad porque no conozco la poesía española moderna. Sí conozco poetas, pero no su poesía, por desgracia.

En España, parece que los lectores españoles tienen miedo de la poesía, y los jovenes no creen estar preparados para leerla. Se da por hecho que la poesía es muy difícil de comprender. ¿Qué razones podemos buscar para explicarlo?

En este mundo no hay nada fácil. El amor mismo no es fácil, la amistad no es fácil... ¿Por qué buscar la facilidad? Al contrario, las cosas esenciales hya que trabajarlas, tienen que costar para conseguir entenderlas. No podemos comprender una flor, una rosa delante de nosotros, no es facil de comprender, aunque la tengamos delante. Es decir, todo lo que es esencial en el mundo es difícil, no fácil. Lo que es fácil es la política, las transacciones, el comercio..., eso es fácil. Incluso Dios cuando habla a la gente en sus libros sagrados, considerados fáciles, tampoco son fáciles. Así que lo esencial, en la poesía, según yo la entiendo, es que el poeta intente hacer fluir del lector otro creador. Así que, para mí, los lectores deben ser también creadores. Son ellos quienes crean los poemas. No son simples consumidores. No. El lector tambien es un creador, así que es muy bueno que las cosas sean difíciles.

Nos gustaría que nos describiera el lugar en el que usted escribe. Si tiene luz, ventanas... si en su mesa tiene ordenador, si escribe a mano, si escucha música mientras escribe... qué tipo de necesidades o qué rituales sigue.

Lo primero es que no tengo un hábito de escribir. Y en segundo lugar, nunca he escrito un poema sentado en una mesa. Jamás. He escrito soñando, caminando, viajando, y después me he sentado y he dado la última forma a lo que he escrito, ya detrás de una mesa. Pero me voy a mi casa a escribir, siempre escucho música clásica, fumo de vez en cuando y... leo. Nunca escribo poesía en una mesa, jamás, jamás. Pero después de escribir el poema, como he dicho, la última estructura, la última forma sí que se la doy detrás de una mesa. Y me encanta la luz, me encanta. No me gusta estar a oscuras cuando escribo ni cuando leo, e intento transformar todo en mi oficina en algo natural, nada organizado... no. Todo es natural en mi oficina. Periódicos y libros por el suelo, un cierto desorden... No es buscado, sino que es así, natural.

¿Qué relación tiene usted con los libros como objeto? ¿Es usted coleccionista o fetichista con los libros?

Bueno, me he olvidado de decir que no utilizo el ordenador. No utilizo el e-mail, ni Internet, jamás. Lo he intentado, pero me he dado cuenta de hay que invertir mucho tiempo del que no dispongo, así que lo he dejado y ahora escribo siempre a mano. En cuanto a los libros... hablando de los libros, me encanta leer libros, pero no leer en una pantalla, eso nunca. Un libro es una encarnación de un imaginario. Un libro es un objeto que evoca no sólo la vida cotidiana o el aspecto técnico, sino que evoca o encarna lo que ha imaginado el escritor, así que es una simbiosis, un lugar de encuentro entre la naturaleza, el ser humano y la imaginación, así que debe ser algo muy bonito. Un libro que no sea bonito... me parece que es una especie de desprecio de la poesía, del mundo, de la vida... Así que un libro debe ser un objeto precioso. Si no, nunca hay que tocarlo.

¿Cree que la poesía tiene fronteras, y en ese caso, que es posible traspasarlas?

En nuestro mundo moderno hay que dejar atrás la concepción clásica de la poesía. La poesía por definición es aquella que no tiene fronteras, así que todo el mundo está abierto a la poesía, incluso la ciencia, la técinca.... Todo: la geografía, la historia, la filosofía, la física... El mundo está también más allá, y esa es la relación extraordinaria que mantiene la vida moderna. La vida moderna, la modernidad, ha abierto todas las fronteras a la poesía, así que la poesía está más allá de todas las fronteras.

Después nos hicimos fotos, me dedicó su libro en árabe y en francés, y nos fuimos de cañas.

Sophie Auster

Acabo de entrevistar a este bellezón de 19 años hace menos de media hora, en la azotea del Hotel de Las Letras, en la Gran Vía. La hija de Paul Auster y Siri Hustvedt ha venido a Madrid para tocar con su grupo mañana, en la Noche de los Libros. Es tímida, educada, y se comporta como si en su casa tampoco le dieran el suficiente dinero para comprárselo todo en Zara.

Llevaba las uñas pintadas de rosa pálido y un bolso enano y abierto del que sobresalía el recorte de El País de hoy en el que hablaban sobre ella.

"Creo que me di cuenta de que vengo de una familia distinta cuando iba al colegio de pequeña y hablaba con mis amigos de los libros y las películas con las que he crecido, pero ellos no tenían ni idea de lo que les estaba contando." "Crecí en una casa a la que venía mucha gente importante: Don DeLillo, Lou Reed, Wim Wenders... todos son amigos de la familia, y no me enteré de que eran famosos hasta que fui algo mayor, ¿sabes? Supongo que cuando eres una niña no piensas en los amigos de tus padres".

"Empecé a leer desde muy pequeña. Leía con mi madre cada noche, antes de acostarme, durante al menos dos horas, y leímos juntas hasta que cumplí los trece, así que aquello duró mucho tiempo". "Empecé leyendo literatura infantil, creo que el primer libro que leí fue Goodnight Moon, que es para niños, y en seguida pasé a Charles Dickens, Emily Brönte, Jane Austen... cosas bastante duras, las verdad." "Cumbres borrascosas lo leí cuando era muy pequeña, a los 10 o así. Pero los libros de aquella se me mezclan un poco porque leía muchísimo".

"Leí la primera novela que escribió mi madre hará unos tres años, y a mi padre no le he empezado a leer hasta este año. No me sentía cómoda leyendo sus trabajos porque quería mantenerlos sólo en esa faceta de padres y que los demás factores no entraran en juego, que sólo fueran mamá y papá. Además escriben sobre temas muy íntimos, como la sexualidad, la depresión... temas con los que es difícil lidiar cuando eres más pequeña. Pero ya estoy cómoda explorando su trabajo".

"He leído bastante poesía, de hecho muchas de las letras de las canciones de mi disco son traducciones de poetas con los que he crecido: Tristan Tzara, Apollinaire, Paul Eluard... y también hay letras escritas por mi padre. El primer libro de poesía que leí era de Emily Dickinson y aunque no entendía todo, me encantó, disfruté mucho leyéndolo".

"Mi padre siempre me está dando libros, y algunos los dejo y otros los leo. Mi madre también. Me acabo de leer uno que me ha dado mi padre de George Bataille, Le Bleu du ciel. ¡Es un libro rarísimo! pero me ha encantado".

Hace poco salió en la prensa una declaración de Paul Auster afirmando que Viajes por el scriptorium a lo mejor iba a ser su último libro porque se sentía vacío, sin ideas. Cuando se lo comento, le entra la risa. "Mi padre siempre dice eso. Cada vez que termina un libro dice que es el último, que se ha quedado vacío, y le pasa lo mismo con las películas, en seguida dice que no va a volver a hacer una película jamás, pero ahí está, trabajando en su próxima novela. ¿Sabes? creo que es tan difícil escribir una novela, que cuando terminas te quedas como vacío, pero no, que va, eso no le va a ocurrir".

Juan Bonilla

Estamos en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, México. Mientras esperamos a que aparezca el resto del equipo para poder grabar la entrevista, cotilleamos. La feria está llena de gente, sobre todo de chavales, todos muy curiosos, pidiendo a los autores que les dediquen sus libros. Hasta que se corre la voz de que ha entrado en la feria Gael García Bernal, y una enorme avalancha de niñas vestidas con uniforme de distintos colegios, corren, arrasando a su paso varias estanterías de libros. Bonilla y yo empezamos a hacer una parodia como si en realidad corrieran tras un editor, como verdaderos devotos: "¡Eh! ¡Usted! ¡Le sigo desde aquella maravillosa edición de García Márquez! ¡Por favor, un autógrafo!". En fin.

¿Qué te parece que Andalucía sea el invitado de honor de la feria este año?

Nuestro estatuto por aprobar todavía dice que somos una realidad nacional. Yo, más allá de que seamos una nación o no, que me da exactamente igual, sí creo que somos una “noción”. Andalucía en cierto sentido sí es una noción y obviamente eso se nota o debe notarse en algunos rasgos de su literatura. Una literatura que yo creo que en estos momentos es bastante rica en todos los géneros. Y como ya llevo algún tiempo dedicándome a esto de escribir, inevitablemente conozco a muchos escritores andaluces y muchos de ellos son amigos. Y curiosamente hace mucho que no coincidimos en Andalucía y sin embargo nos vamos a reencontrar aquí en Guadalajara. Así que es para mí estupendo encontrarme con gente como Antonio Soler, Felipe Benítez Reyes, o Joaquín Pérez Azaústre. Gente a la que aprecio y admiro, y a la que me encanta que nos una esa noción de ser andaluces.

¿Qué autores latinoamericanos te interesan?

Yo creo que el mapa latinoamericano es tan inmenso, tan complicadísimo además, que sea cual sea la facción de literatura que te interese, siempre hay nombres que representarán tus gustos. Los míos están bastante bien representados por algunos autores a los que hace bastante tiempo admiro. En novela, por ejemplo, el argentino Alan Pauls, que creo que también ha estado por aquí, por Guadalajara, me parece un excelente novelista; el periodista Martín Caparrós, que me parece un excelente periodista; de los mexicanos, Guillermo Fadanelli me parece un nombre muy importante; me interesa mucho el nuevo periodismo que se está haciendo en Perú con la revista Etiqueta Negra, que me parece que es un milagro del periodismo justo en un tiempo en que el periodismo es cada vez menos periodismo y cada vez más mera empresa. En fin, yo creo que Latinoamérica aporta un montón de riqueza y un montón de nombres como los que he dicho, y muchos otros si fuera país por país.

Recomiéndame dos títulos de la feria.

La verdad es que llevo muy poco tiempo y no he podido ver los títulos de por aquí. Me parece que Guillermo Fadanelli ha publicado una novela breve nueva en Anagrama y me parece un autor interesante desde La otra cara de Rock Hudson. Y luego me parece muy interesante el rescate que va a hacer Seix Barral de un escritor oscuro, raro, como Bernard Traven, el de El tesoro de Sierra Madre que hizo Humphrey Bogart en su momento, y que me parece un novelista que está muy bien que redescubramos, un clásico, me parece un novelista muy potente.

Qué señalarías del 2006?

El 2006 en la cuestión de los premios literarios, yo creo que ha sido lo de siempre. A ver. Los premios literarios, incluso cuando aciertan, hay que poner todas las dudas sobre ellos, porque van contra las matemáticas. Si fuéramos justos, el que quedó segundo el año pasado tiene que quedar primero este año. El que quedó segundo en el Nobel del año pasado, durante este año no ha hecho nada que le perjudicara como para no ganar, y sin embargo este año lo ha ganado alguien que no estaba en las listas de ningún año anterior. Es un premio político. Seguramente igual que el Cervantes que, en fin, en el momento en que grabo estas palabras, no se sabe a quién se lo van a dar, pero seguramente será un premio político, como aquel premio que le dieron a José Jiménez Lozano cuando Aznar gobernaba, porque era el autor favorito de Aznar. Entonces, literariamente es muy difícil opinar sobre ellos.
Sobre otros premios literarios sí se puede opinar. Por ejemplo, el último Planeta, Álvaro Pombo, que todo el mundo ha saludado como una excelente noticia para la Literatura. Al parece, la excelente noticia es que un autor de prestigio como Álvaro Pombo pueda vender 300.000 ejemplares. Otra vez es lo de siempre, mezclamos los números con las merinas, por hacer un juego de palabras bastante bobo. Entonces me parece destacado que le hayan dado el Planeta a un autor tan literario como Álvaro Pombo por una novela tan mala, a la que todo el mundo ha saludado como una obra maestra y a mí realmente me ha parecido la peor novela de Álvaro Pombo y una de las peores que he leído este año.

Lo habrán hecho para curarse en salud, después de lo que ocurrió el año pasado.

Exactamente. Esta cosa del patético espectáculo del año pasado. Y ahora esto como para corregirse, no? Entonces, lo premios literarios, mientras jueguen a esa cosa de la actualidad, es muy difícil esperarse algo de ellos.

Este año, además, han surgido nuevas editoriales.

Sí, uno de los referentes del mundo literario español en este momento es precisamente el auge de las editoriales pequeñas, que demuestra dos cosas: Por un lado, que cuando se habla de crisis, quienes hablan de crisis son los grandes grupos. Es decir, quienes se pueden dar el batacazo con apuestas casi siempre absurdas y millonarias que no tienen resultado, precisamente por lo absurdas que son. Pero, por otra parte, está surgiendo todo ese movimiento de editoriales pequeñas, de las que yo destacaría Ediciones del Rey Lear, que hace unos libros muy bonitos: o Gadir, que ha recuperado nada menos que a Dino Buzzati, que es uno de los autores del 2006 para mí, no sólo por El desierto de los tártaros y por El gran retrato, sino también por una novela que recomiendo, que es un cómic, Poema en viñetas; y Periférica, una editorial de Extremadura que hace unos libros muy bonitos. A parte de las clásicas independientes Acantilado y Pre-textos. El panorama me parece riquísimo en ese sentido.
En cuanto a poesía, muy importante la recopilación de la poesía de Raymond Carver.

¿Conoces a los autores del crack mexicano?

En literatura, casi por naturaleza, hay que desconfiar de los grupos. Me parece que en casi todos los grupos hay uno que es excelente y el resto del equipo se aprovecha de la excelencia de ese uno. No conozco demasiado bien a la gente del crack, pero evidentemente yo creo que el nombre más poderoso es Volpi, que me parece un escritor de largo aliento.

¿Cuál sería tu canon?

Yo siempre he pensado que la literatura, de alguna manera, es una especie de carrera de relevos y que uno puede elegir equipos y figurar en una tradición determinada sin que eso quiera decir que desprecie a los demás corredores que no son de su equipo. Entonces yo, por limitarme al siglo XX, la gente que me interesa es gente que lo ha dado todo, gente que se ha arriesgado, y se ha arriesgado hasta el punto de darse tremendos batacazos. Te estoy hablando de James Joyce, que es el autor de una obra genial como es el Ulises, y luego se da un batacazo con Finnegan’s wake. Pero me encanta esa ambición, ese pegarse el batacazo, ese tirarse de un rascacielos. Entonces, bueno, los autores que me interesan van por esa intensidad. Me parece que son autores a los que a uno le gustaría parecerse. Y ahí están nombres como Nabokov, o autores más recientes como Martin Amis, que me parece uno de los autores más poderosos de este momento y que nunca está en las quinielas para ningún premio.

¿Y un anti-canon?

(Se ríe) Hombre, en España un anti-canon es bastante fácil de hacer. Nuestra Historia de la Literatura está hecha por gente que parecía estar contra la literatura, en muchos sentidos. A mí me parece que hay autores abominables que todos consideramos , o que en España se consideran, grandes clásicos y que a mí me parecen verdaderamente ridículos. Por poner algún ejemplo, Azorín. A mí me parece el escritor más ridículo del mundo, con ese estilo suyo: “¿Qué tenemos aquí? Un libro ¿Dónde hemos conseguido este libro? En una librería ¿Quién nos lo ha traído? El cartero”. Este tipo de cosas que a los críticos parece que les encanta. Y que amí realmente me parece la anti-literatura absolutamente.
Luego hay muchísimos nombres que, aprovechándose precisamente de esta jerarquía de los grupos literarios, han conseguido que nos interesemos en ellos cuando a mí me parecen realmente muy, muy menores. Y de eso, la generación del 98 y la generación del 27 están llenas. La generación del 27 es una generación en la que hay una gran voz como la de Cernuda, luego una voz muy arriesgada como la de Lorca, pero luego hay un montón de poetas menores que, sin embargo, se estudian como clásicos. Y luego viene Franco con las rebajas, y ahí tenemos a Camilo José Cela, que todavía se estudia como el novamás, cuando a mí me parece un escritor de una mediocridad importante.

Y para terminar, ¿con qué clásico no has podido?

Fíjate que Finnegan’s wake a mí me parece un libro super divertido en su derrota. Hay un libro que está admitido como uno de los grandes clásicos del siglo XX y que yo lo he intentado leer muchas veces y no he podido. Me parece verboso. Es El hombre sin atributos, de Musil. A lo mejor es defecto mío, no te estoy diciendo otra cosa. Pero me resulta completamente imposible llegar a él. Y en la literatura española hay algunos libros que no he conseguido penetrar en ellos como al parecer sería obligatorio para un escritor español. Por ejemplo, la trilogía de Juan Goytisolo, Juan sin tierra, Señas de identidad... he pasado por ella yo creo que sin enterarme.