La primera vez que entrevisté a Enrique Vila-Matas fue en Kosmópolis, en un festival de literatura que organizaba el CCCB de Barcelona, nada más empezar a trabajar en este mundo de los libros. Yo estaba muy nerviosa, ya que me iba a enfrentar a uno de los que, por aquel entonces, constituían el escaso grupo de escritores españoles vivos cuyos libros siempre devoro. Y al verle llegar, desorientado, tímido y él también nervioso, me tranquilicé. De pronto estaba sentada frente a uno de sus personajes y me sentía la tía más sortuda del universo en ese momento. Recuerdo que en aquella entrevista me contó, entre guiños a Kafka y referencias a Tristan Shandy, que él de joven no quería ser escritor, sino torero. Y recuerdo que al acabar, no pude perdirle que me dedicara uno de sus libros que yo llevaba en el bolso, porque sentía que si lo sacaba a la luz, estaría yo saliendo del libro protagonizado por ese personaje que tenía en frente, que me hablaba raro, desde otra realidad, desde otro libro diferente.
Tras aquella vez, hubo otras, cada vez más cordiales, algunas más alcohólicas que otras. El caso es que me gusta estar con él, porque con él todo se vuelve raro. Su forma de hablar se me contagia, al igual que su voz es la que escucho cuando le leo, y también sus silencios. Y aquí va la entrevista tan extraña que le hice en Segovia, al día siguiente de acompañarle a cenar algo sin sal, y verle después levantar al público de risa en un anfiteatro.
¿Cómo es ese lugar en el que escribes?
¿Cómo es el lugar donde escribo? todavía no he visitado ese lugar. Pero hay un sitio en el que escribo, que está en Barcelona, en la Travesía del Mal, que se llama oficialmente Travessera de Dalt o Travesía de Arriba, pero es la Travesía del Mal de tan horrible que es ese lugar. Pero no la casa. La casa es agradable. Tiene una vista sobre la ciudad de Barcelona, y creo que es allí donde he escrito casi todo. No recuerdo ya haber vivido en otra casa. Es la casa de la escritura.
Es una casa con luz. Si fuera un sótano no podría escribir nada, a diferencia de Kafka, que encontraba el sótano su lugar ideal. Y conste que admiro a Kafka profundamente... Lo leo casi cada día... Me gusta mucho Kafka. Lo leo para reir también... admiro muchísimo su sentido del humor, sus diarios sobre todo... que son tristísimos y al mismo tiempo para mí son una maravilla. Estoy en contacto con ellos siempre.
La casa donde escribo no es un sótano. Tiene algo de trampa porque me retiene en Barcelona más de lo que debería retenerme.
¿Hay música en esa casa?
Escucho a Bob Dylan y Van Morrison tanto que parecen ya como obsesivos, pero sí. Se escucha música. Y música de otro tipo que voy comprando, sobre todo en los viajes.
¿Allí los libros están ordenados de alguna manera?
Tengo una biblioteca aparentemente sin orden, como sucede en muchos casos de escritores, pero con un orden mental total. Yo sé dónde están todos los libros, pero no están por orden alfabético porque inundan toda la casa. Están organizados mentalmente. Yo sé dónde está cada uno de ellos. Es el famoso orden azaroso de todo lo que tenemos todos.
¿Eres fetichista?
Fetichista sólo con una varita mágica que compré con Cristina Fernández de Cubas en Colonia, en Alemania. Ella también se compró otra. Me dijo que traería suerte y como creo mucho en lo que dice Cristina y tiene algo de brujería siempre en algunas de sus palabras, me pareció que no debía desprenderme nunca de esa varita, que está siempre sobre mi mesa de escritorio donde trabajo. Y la toco todos los días por las mañanas, después de santiguarme. O sea, tengo dos supersticiones, una cristiana y otra que no está emparentada en nada con el cristianismo. Las dos, por si acaso. Juego a doble carta. Lo que pasa es que muchas veces estoy fuera de viaje y no toco la varita ni me santiguo, y sin embargo la vida transcurre placidamente igual.
¿Podrías escribir cuando estás de viaje?
No, no soy escritor de cafés, y en cuanto a los viajes, lo que hago es tomar notas. Desde siempre. Ideas. Algo que pueda desarrollar después cuando vuelva a casa. Pero sólo escribo en un lugar, que es ese espacio de Barcelona.
¿Y cómo es ese escritor?
Estoy esperando el día en que tenga que copiarme a mí mismo, que me quede absolutamente seco de ideas. Reinvento sobre lo inventado y lo desarrollo con la visión de la época en la que estoy. Me refiero a la edad y el contexto mío. Cosas que contaba antes de una manera, hoy día las cuento de otra forma. Simplemente por el tiempo que ha pasado y porque las he desarrollado de una forma distinta.
Y en esas reinvenciones, ¿las lecturas son las mismas?
Tengo cierta tendencia a la fidelidad en casi todos los aspectos de mi vida, no sé si para bien o para mal. Y para las lecturas, se incorporan nuevos autores siempre, pero casi nunca hay un autor que me decepcione habiéndome gustado mcuho. Algunos no he vuelto sobre ellos en mucho tiempo, pero eso no significa que no les agradezca los momentos del pasado.
¿Cuál es tu canon literario?
La lista sería interminable, pero hay tres autores del siglo XX que para mí tienen la supremacía. Como lector son mis preferidos. En primer lugar Kafka, que no me cansaré jamás de leerlo y siempre lo leo de una manera diferente; Borges y Fernando Pessoa. Los tres para mí han sido puntales. Y luego los ya consabidos: Joyce, Proust, Gombrovicz, Rulfo, don Pío Pío Baroja (jajaja), y se van incorporando autores. Está por supuesto Robert Walser, está Herman Melville, Russell, Roberto Bolaño, Sergio Pitol... No pararía ahora de dar nombres de todos los autores que me interesan muchísimo.
¿Me recomiendas dos lecturas?
Recomendaría Tristan Shandy de Lawrence Sterne y el Quijote de Cervantes, que son paralelas. Recomendaría los Diarios de Kafka con Bartleby el escribiente, de Melville. Recomendaría Viaje a Mogadiscio de Rita Malú, que es un libro inventado. Recomendaría Exploradores del vacío, que es un libro que estoy escribiendo y que no se puede leer todavía.
La otra entrevista a Enrique Vila-Matas la subiré proximamente
De todas las que tenés aquí pareciera la que se lee más "relajada". Original, parece tener buen sentido del humor el tipo, supongo que con esa afición por Franz K. para alguna fiesta de disfraces alguna vez tiene que haber ido "metamorforseado" (?) de cucaracha jajaja...
Por cierto no he leído nada de él, de hecho por estos pagos no lo he sentido nombrar, ¿qué me recomendás?
Salutes Almu!
Una precisión para todos, incluído Juanba y viene:
No es Viaje a Mogadischio, de Tamagoud, sino Viaje a Mogadiscio, de Rita Malú.
Vila-Matas, Enrique
Ups! vaya, vuelo a corregirlo!
Buen día de la Almudena.
E.
¡gracias!
Mi escritor favorito, pero de largo...y además vecino
una pregunta,
a mi también me parece que el quijote y tristan shandy son dos libros maravillosos y paralelos. pero no añadarías un tercero, el fatalista de diderot?
un abrazo almu
(ps. es que he echo de menos jajaja)