Acaba de publicar Escucha mi voz en Seix Barral. Es la continuación de Donde el corazón te lleve. La entrevista se produjo el pasado 31 de enero, en la biblioteca sin libros del Hotel de las Letras, en Madrid.

¿Por qué una segunda parte?

Han pasado doce años desde que escribí Donde el corazón te lleve y los primeros años, naturalmente, nunca pensé en escribir otro libro porque habría sido por marketing y yo nunca he trabajado por marketing, pero con el tiempo, y también porque muchos lectores me preguntaban ¿qué pasa con la carta de la abuela? ¿qué pasa con la nieta?, si la abuela está muerta o viva, etc., he empezado a preguntarme yo también, y en estos últimos cuatro o cinco años he querido volver a entrar yo también en la casa de Donde el corazón te lleve y entender lo que había pasado.

¿Y habrá una tercera?

Cuando escribí este libro nunca pensé en una tercera parte, pero luego, como la nieta no encuentra la carta en el libro, la encuentra sólo al final, una amiga me dijo: “tienes que hacer un tercer libro en el que la nieta lea la carta de la abuela y la comente”, entonces pensé “quién sabe”, en italiano se dice: “no hay dos sin tres”.

Obtuvo críticas durísimas y los medios empezaron a traspasar y airear detalles de su vida privada. ¿Qué le pareceque se exija tanto a los autores,más incluso que a sus obras?

Ésta es una enfermedad de los tiempos modernos y de este desarrollo anormal en los medios porque antes, una persona leía un libro de Tolstoi o de Dostoyewski, pero no era importante de quién era el libro, sino la calidad del libro, naturalmente. Ahora, en cambio, los medios de comunicación han centrado todo sobre la persona, el show, y es más importante el escritor que el libro, y esto es bastante triste porque pienso que es más importante el libro que el escritor.

¿Cómo ha cambiado su vida desde quevive de sus libros? Me refiero a sus rutinas y horarios a la hora de encerrarse a escribir.

Naturalmente, antes de poder vivir de los derechos de autor, yo trabajaba en una oficina, y entonces era muy difícil escribir. Me levantaba a las cuatro de la mañana, escribía hasta las ocho, a las ocho iba a trabajar y todo era muy agotador. Ahora que puedo vivir sólo de los libros me he retirado a vivir en el campo, y escribo muy raramente. No soy de esos escritores que están siempre escribiendo. Yo era muy amiga de Alberto Moravia; él todas las mañanas se levantaba y escribía, todos los días, siempre. Yo escribo algo cada dos o tres años y cuando escribo tengo un pequeño despacho que es una casa de madera con calefacción en un bosque, una casa casi de montaña, me encierro allí uno, dos o tres meses y solamente escribo.

¿Cómo es ese lugar? Descríbamelo.

Es una casita de madera muy pequeña. La calefacción, con chimenea, no hay nada, hay una cama, una mesa, te puedes preparar un té, y fuera hay unos grandes árboles, unas rocas, es un sitio muy solitario y salvaje donde no hay ni móvil, ni fax, ni nada, sólo silencio.

¿Escribe a mano o todo con ordenador? ¿Qué libros hay en su mesa de trabajo?

Cuando preparo un libro, escribo todo a mano y luego, en la fase final, escribo en el ordenador, que es mucho más fácil. Como libros tengo siempre la Biblia, porque me sirve para inspiraciones y citas y después, aparte del diccionario de italiano y un diccionario etimológico, tengo también muchos diccionarios de zoología, de botánica, de ciencias naturales, porque en mis libros doy siempre muchas informaciones sobre la naturaleza y quiero ser precisa cuando cito las cosas.

¿Cómo es su biblioteca?

No tengo una biblioteca en ninguna casa, los libros los leo y luego los regalo a la biblioteca pública porque durante muchos años he sufrido de asma alérgica y no podía tener ningún libro por el polvo. Entonces, en mi casa tengo una pequeñísima biblioteca con una vitrina y tengo sólo los libros más queridos, sobre todo son libros de poesía y de zoología. Y todos los demás los regalo a la biblioteca del pueblo, y así, cuando quiero, voy a la biblioteca para leerlos y los limpian ellos y los tienen ellos.

¿Cuál sería su canon de libros?

Yo diría todos los clásicos del siglo XIX, en primer lugar la gran edad de la literatura y también la poesía. Yo soy una defensora de la lectura de la poesía, que es algo que ya nadie considera que existe, pero la poesía habla de las emociones del hombre, y también naturalmente los clásicos nacionales. Nosotros tenemos La Divina Comedia, vosotros tenéis a Cervantes y todo lo que hace la cultura nacional, pero toda la literatura del siglo XIX es, en mi opinión, la más importante en relación con la novela.

Para terminar, Me podría recomendar dos lecturas?

¿Libros italianos? sí, es un libro de una escritora que se llama Rosa Matteucci y se llama Corazón de madre, editado por Adelfi en Italia, y otro libro que me ha gustado mucho pero que no es italiano, es El Comprador de Aniversarios de Adolfo García Ortega. Son los últimos libros que he leído y que he amado mucho.

Muchísimas gracias.

No hay de qué.