Total, que como ya contaba en el post anterior, de pronto recupero la ilusión por este lugar, así, hoy, de repente, y me viene a la cabeza un señor, un poeta, al que entrevisté, pero que veo que no le dediqué su sitio, ya que este blog lo tuve que dejar totalmente de repente.

El caso, es que me viene a la cabeza este poeta, porque hace poco he leído cositas suyas... y no soy capaz de recordar su nombre. Y lo intento, y nada. Y su cara me viene perfecta a la memoria. Y la entrevista que le hice. Y el lugar en el que le senté. Y sus poemas me vienen de nuevo otra vez.

No puedo más. Así que, totalmente a deshora, marco el número de mi amigo, Luis Muñoz. Y resulta . que me contesta. Entre otras cosas, le digo: "¿Cómo se llamaba el poeta aquel de Nueva York, tan bueno, tan guapo, y tan Clint Eastwood?

¡Mark Strand! Seguimos charlando un buen rato (creo que dos horas de reloj), y cuando cuelgo, recuerdo la entrevista con este señor. Un día antes de grabarle, la editorial que le publicaba en ese momento, me regaló un libro suyo, y no me gustó. Vamos, que no me dijo nada. Pero cuando llegué a Madrid, me pillé una recopilación de poemas suyos en inglés, y flipé. Me encantaron. Luego me pillé en inglés el libro que me había leído en español.

Conclusión: Creo que deberíamos poder exigir una indemnización por leer una mala traducción.