Hace poco me pasaron este link. Y supongo que es la versión bien hecha de lo que yo quería hacer aquí. Por eso, después de tanto tiempo, he vuelto. Porque me ha encantado ese blog. Pero me gusta mucho más el mío. Porque eran mis entrevistas. Era mi trabajo, pero en él tuve la libertad de convertirlo en esto. Y la suerte de que como hablo idiomas, por mí pasaron verdaderas leyendas vivas de la literatura. Porque además de preguntarles lo que tenía que preguntar, luego venía mi cuestionario personal. Y encima, en seguida descubrí que a los autores les encantaba. Al fin y al cabo, era una especie de "háblame de tí". Pero no era tan simple. Era lo que yo quería saber. Entonces, les descolocaba. Les decía: "bueno, ahora van mis preguntas cotilleo", y se echaban las manos a la cabeza. Sobre todo los ingleses, porque me tocó entrevistar a todas las estrellitas de la narrativa inglesa. Y cuando les decía eso, se echaban las manos a la cabeza, y mis preguntas cotilleo eran: ¿Cómo es el lugar en el que escribes? Descríbemelo.
¿Qué ves desde él? ¿Hay ventanas?
¿Cómo es tu biblioteca? ¿Eres fetichista? ¿Qué orden mantienen tus libros? ¿Qué libros tienes encima de la mesa cuando escribes? ¿Tienes lecturas de descanso? Ahí me encantaba. Porque hacían como que no entendían muy bien la pregunta. Pero es que yo, como lectora empedernida que soy, tengo lecturas de descanso. Y por ejemplo, estaba con Martin Amis. Y le preguntaba eso. Y él me contestaba más o menos que no, que él nunca ha leído novelas de aeropuerto. Entonces yo le decía: No me refiero a lecturas de descanso como novelas de aeropuerto. Me refiero a que si me leo un libro de 800 páginas sobre una familia en la india, lo siguiente que me leo, aunque sea de calidad, es de descanso. Y para mí, las novelas de Martin Amis son de descanso. Igual que no me puedo leer dos novelas seguidas de Paul Auster, porque le odiaría. Entonces me entiende, y me recomienda sus novelas de descanso, y descubro cosas maravillosas.

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